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¿Ya no hay dinero o hartos de sus precios? El dilema que pone contra las cuerdas a Starbucks, Vips y Domino’s

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    MERCURIO
  • hace 4 horas
  • 2 min de lectura

La desaceleración del consumo en México ha comenzado a pasar factura a los gigantes de la restauración organizada. Alsea, el operador líder de franquicias en América Latina —dueño de marcas icónicas como Starbucks, Domino’s Pizza, Vips, Chili’s y Burger King—, encendió las alarmas del mercado financiero al reportar un desplome del 52.1% en su utilidad neta durante el segundo trimestre de 2026.


Lejos quedaron los trimestres de euforia post-pandemia. Los resultados financieros del periodo reflejan un escenario donde el crecimiento de las ventas totales se frenó a un marginal 1%, arrastrado por la volatilidad cambiaria y un entorno macroeconómico cada vez más complejo.


Radiografía de un trimestre a la baja

De acuerdo con el reporte financiero enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), los factores que pesaron sobre el desempeño de la compañía fueron directos:


  • Contracción en la utilidad: La caída superior al 50% en las ganancias netas evidencia que sostener los márgenes operativos se ha vuelto un reto mayúsculo ante la escalada de costos y la presión del tipo de cambio.

  • El falso salvavidas del Mundial: Aunque eventos masivos como la Copa del Mundo suelen inyectar dinamismo al sector de alimentos y bebidas —beneficiando de manera puntual a formatos sociales y familiares como Chili’s y Vips—, el impulso fue insuficiente para compensar la marcada debilidad en el tráfico de unidades clave como Starbucks.

  • Ajuste de expectativas: Ante este panorama, la administración de Alsea optó por la prudencia y recortó de forma oficial su guía de crecimiento para lo que resta de 2026.


¿Falta de poder adquisitivo o hartazgo de precios?

Más allá de los reportes trimestrales, el bache de Alsea reabre un debate crucial sobre la economía de los hogares en el país: ¿Los mexicanos realmente están consumiendo menos porque ya no hay dinero... o simplemente se cansaron y ya no están dispuestos a pagar los precios actuales?


Especialistas en el sector detallan que la inflación acumulada de los últimos años obligó a las cadenas a transferir constantemente el incremento de sus insumos al ticket final. No obstante, ese modelo parece haber llegado a su límite.


Hoy en día, el consumidor mexicano atraviesa por un ejercicio severo de selección. Pagar los precios actuales por un café, una pizza o una comida casual ya no es una decisión automática, sino un gasto medido con lupa frente al costo de la vida cotidiana. Más que una contracción absoluta de la demanda, el mercado muestra un rechazo latente a tarifas que superan la percepción de valor de los clientes, obligando a los gigantes corporativos a replantear sus estrategias si quieren recuperar el tráfico en sus sucursales.

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