"Tuvimos que romper cristales para sacar a los atrapados": Testigo relata el horror tras el camionazo en Sonora
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- hace 5 días
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Un camión detenido sin luces en plena carretera federal, una caja metálica inerte y la oscuridad fueron la antesala de una tragedia que dejó un conductor muerto y 39 lesionados. Esta es la crónica contada desde los ojos de quien estuvo ahí.

La noche del pasado lunes 3 de agosto, la Carretera Federal México 15 se convirtió en el escenario de una pesadilla sobre ruedas. Alrededor de las 23:00 horas, en el kilómetro 94+200 del tramo Ciudad Obregón–Empalme, a la altura de la comunidad de Las Guásimas, en Sonora, el tiempo pareció detenerse para los pasajeros de un autobús de la línea GTB Norte de Sinaloa.
El saldo fue devastador: un muerto y 39 lesionados. Pero detrás de las cifras frías de los partes policiales hay historias de terror vividas en primera persona, como la de Arnulfo "R", un automovilista que horas antes rozó la misma desgracia y terminó convirtiéndose en improvisado rescatista.
Una trampa invisible en medio de la negrura
El autobús involucrado, un Mercedes Benz con número económico 439 y placas 76-HA-9Y, avanzaba de sur a norte transportando a decenas de pasajeros ajenos al peligro que les aguardaba en el camino. Al mando iba Cruz Antonio Castro Higuera, un chofer de 48 años originario de Los Mochis, Sinaloa, quien lamentablemente perdería la vida de manera instantánea tras el brutal impacto por alcance contra la caja de un tractocamión.
De acuerdo con las primeras indagatorias, la pesada unidad de carga se encontraba detenida sobre la cinta asfáltica debido a una supuesta falla mecánica. Sin embargo, la verdadera trampa mortal no fue la descompostura en sí, sino la absoluta falta de visibilidad.
Horas antes del trágico desenlace, Arnulfo "R" había transitado por ese mismo tramo carretero y estuvo a punto de protagonizar el mismo choque. Su testimonio revela una negligencia criminal:
"Casi nos estrellamos, estaba sin luces preventivas sobre la carretera y tenía una luz pequeña ubicada en el techo de la cabina", relató con evidente consternación a Diario del Yaqui.
La advertencia llegó demasiado tarde para el autobús de GTB Norte de Sinaloa, que se empotró sin piedad contra la parte trasera del tráiler.
El infierno tras el impacto: El relato desde adentro
Cuando Arnulfo "R" llegó al sitio del siniestro para brindar auxilio, la escena era dantesca. El estruendo del choque había dado paso a un silencio sepulcral roto por los gritos de auxilio de los sobrevivientes.
Al asomarse al exterior del autobús, los primeros pasajeros que lograron salir por su propio pie se encontraban aturdidos, conscientes y estables, intentando procesar el horror del momento. No obstante, el panorama al interior de la unidad era completamente distinto: decenas de personas yacían atrapadas entre los asientos deformados, heridos y suplicando ayuda.
El testigo recuerda con crudeza el rescate de las víctimas, especialmente el caso de un adolescente de aproximadamente 15 años que quedó prensado entre los fierros retorcidos, manteniendo la conciencia en medio del pánico. Para poder extraer a los pasajeros atrapados, las labores de rescate exigieron romper los cristales del autobús, convirtiendo los vidrios rotos en una dificultad más para sacar a los heridos a un lugar seguro.
El saldo de una noche trágica y las investigaciones en curso
Mientras los cuerpos de emergencia y Protección Civil de Empalme desplegaban un operativo masivo para atender la emergencia, se confirmó la dolorosa noticia: Cruz Antonio Castro Higuera, el operador del autobús oriundo de Los Mochis, había fallecido en el lugar a causa del fuerte impacto.
Los 39 lesionados —un grupo heterogéneo que incluía a una mujer embarazada, adultos mayores y menores de edad cuyos nombres quedaron asentados en los listados oficiales de Protección Civil— recibieron atención prehospitalaria de urgencia. Posteriormente, fueron canalizados de emergencia a diversos hospitales de los municipios de Guaymas y Empalme para su valoración médica.
Hoy, mientras las familias de los afectados intentan sanar las heridas físicas y emocionales, las autoridades federales mantienen abiertas las investigaciones correspondientes para esclarecer con precisión los peritajes y deslindar responsabilidades sobre una tragedia que, de haber existido señalamientos preventivos adecuados en la carretera, pudo haberse evitado






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