¿Quién es el padre Joel Valdez Villegas? El sacerdote que blindó con fe a los feligreses durante la balacera en Los Mochis
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Con una trayectoria pastoral que lo respalda en la Diócesis de Culiacán, el párroco de Nuestra Señora de Fátima demostró temple y liderazgo al transformar el templo en un refugio seguro en medio del terror urbano.

Los Mochis, Sinaloa. – Lo que debía ser una solemne y pacífica celebración eucarística dominical en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima se transformó en un escenario de extrema tensión debido a una persecución y enfrentamiento armado entre elementos de la Guardia Nacional y civiles en las calles aledañas de Los Mochis.
Ante el estruendo de las detonaciones que sembraron el pánico entre los asistentes, la figura del párroco Joel Valdez Villegas emergió como un bastión de serenidad, guiando a su comunidad con órdenes precisas para resguardar la integridad física y emocional de las familias atrapadas en el fuego cruzado.
Trayectoria y llegada a la comunidad de Fátima
El padre Joel Valdez Villegas asumió la encomienda pastoral al frente de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en Los Mochis el 25 de septiembre de 2024, en una solemne ceremonia de entrega canónica y litúrgica presidida por el obispo de la Diócesis de Culiacán, Monseñor Jesús José Herrera Quiñónez.
Previo a su llegada a este sector, el sacerdote desempeñó su labor ministerial en la región norte del estado, habiendo sido nombrado en febrero de 2023 como párroco de la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús en Jahuara II, en el municipio de El Fuerte. Su relevo en la parroquia de Fátima se dio tras la partida del presbítero Yasser Horacio López Rocha, quien emprendió estudios de especialización en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, en España.
Del altar al refugio: El momento crítico
La experiencia al frente de la comunidad católica dio un giro drástico la tarde del pasado domingo, cuando la violencia urbana irrumpió en el entorno del templo. Mientras el operativo de seguridad y la persecución de los tripulantes de una camioneta sospechosa culminaban trágicamente sobre el bulevar Antonio Rosales —dejando un saldo preliminar de detenidos y lesionados—, el interior de la parroquia se convirtió en un búnker improvisado.
Lejos de perder el control ante el miedo generalizado, el padre Joel Valdez instruyó a los fieles a cerrar las puertas de inmediato y mantenerse a salvo a ras de suelo. Su intervención consistió en imponer la calma a través del silencio, pidiendo a los asistentes coordinarse para escuchar el exterior y aguardar con paciencia hasta que las fuerzas de seguridad controlaran la situación de riesgo en la zona.
La templanza demostrada por el sacerdote dejó una marca imborrable en los feligreses, convirtiéndolo en el referente humano de una tarde en la que la fe y la prudencia superaron al pánico colectivo en el norte de Sinaloa.






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