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La caída del Chuta; la noticia que abrió una vieja herida

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    MERCURIO
  • hace 3 horas
  • 3 min de lectura

Madres Rastreadoras de El Fuerte aclaman justicia e información de sus familiares desaparecidos

"A él, sí los pueden sepultar": el dolor de las Rastreadoras de El Fuerte tras la muerte de "El Chuta"

Mientras la familia del presunto capo podrá despedirlo y llevarles hasta flores a una tumba, cientos de madres en el norte de Sinaloa siguen buscando los restos de sus hijos desaparecidos.


La mañana en que se confirmó la muerte de Jesús Omar Ibarra Félix, alias "El Chuta", las integrantes del colectivo Rastreadoras de El Fuerte no celebraron. Tampoco hubo expresiones de alegría ni palabras de venganza. Lo que surgió fue algo distinto: una mezcla de tristeza, impotencia y frustración acumulada durante años de búsqueda.


Para muchas de ellas, el fallecimiento de quien durante años fue señalado por habitantes de la región como uno de los hombres más sanguinarios del norte de Sinaloa representa también la desaparición de respuestas que podrían haber ayudado a localizar a decenas de personas cuyo paradero sigue siendo desconocido.


En los hogares de las madres buscadoras, la noticia no fue interpretada como el final de una historia. Fue, por el contrario, el recordatorio de todas las historias que permanecen inconclusas.


"Se llevó muchos secretos a la tumba"

Mirna Nereyda Medina, líder del colectivo Rastreadoras de El Fuerte, reconoce que pocas veces opina sobre la muerte de una persona. Sin embargo, en esta ocasión sintió la necesidad de expresar lo que durante años han guardado cientos de familias que continúan esperando noticias de sus seres queridos.


En su testimonio, la activista lamenta que con la muerte de "El Chuta" también podrían haberse perdido datos fundamentales sobre sitios donde presuntamente fueron enterradas víctimas de la violencia que golpeó a la región durante la última década.


Desde 2016, recuerda, El Fuerte vivió algunos de los episodios más dolorosos de su historia reciente. Familias enteras comenzaron a recorrer brechas, montes y parcelas en busca de hijos, hermanos, esposos o padres que un día desaparecieron sin dejar rastro.


Algunos fueron encontrados. Otros siguen ausentes.

Y para quienes continúan buscando, la muerte de una persona que pudo haber conocido el destino de muchas víctimas representa la pérdida de una posible verdad.


El privilegio de tener una tumba

Hay una frase que se repite una y otra vez en la voz de las buscadoras.

"A ellos sí los encuentran".

La reflexión nace de una realidad dolorosa. Mientras la familia de Jesús Omar Ibarra Félix podrá recuperar su cuerpo, despedirse de él y darle sepultura, cientos de familias en el norte de Sinaloa no han tenido esa oportunidad.

No tienen una tumba que visitar.

No tienen una lápida donde llorar.

No tienen un lugar donde llevar flores.

Lo único que conservan es la incertidumbre.


Durante años han recorrido cerros bajo el sol, han excavado con sus propias manos y han seguido pistas anónimas con la esperanza de encontrar al menos un fragmento de verdad que les permita cerrar una herida abierta desde hace años.


Una petición dirigida a quienes aún viven

Lejos de exigir castigos o señalar responsables, Mirna Medina insiste en una petición que ha acompañado al colectivo desde su fundación.


Las Rastreadoras de El Fuerte no buscan venganza; buscan a sus desaparecidos. Por eso, tras la muerte de "El Chuta", su mensaje está dirigido a quienes alguna vez formaron parte de su círculo cercano o tuvieron conocimiento de los hechos ocurridos durante aquellos años de violencia.


La líder del colectivo lanzó un llamado para que quienes aún sobreviven y conocen información sobre posibles fosas clandestinas o lugares de inhumación se acerquen y ayuden a las familias.


"Ojalá Dios les ablande el corazón a alguno de ellos para decir dónde están los hijos desaparecidos de las Rastreadoras de El Fuerte", expresó.

La petición no nace del rencor, nace de la desesperación de madres que llevan años esperando una respuesta.


La verdad que todavía falta

Las buscadoras suelen repetir una frase que se ha convertido en el principio que guía cada una de sus jornadas de rastreo.

"No buscamos culpables".

Lo que buscan es algo más simple y al mismo tiempo más difícil de conseguir: la verdad.


La muerte de un hombre señalado durante años por habitantes de la región puede representar, para algunas personas, una forma de justicia. Pero para las madres que siguen caminando entre brechas y sembradíos, la justicia nunca estará completa mientras sus hijos permanezcan desaparecidos.


Porque después de la noticia, después de los operativos, después de los titulares y después de los funerales, permanece la misma pregunta que las ha acompañado durante años.

¿Dónde están?

Esa es la verdad que todavía falta.

La verdad que podría devolverles un nombre, una historia y una tumba a quienes siguen siendo buscados por sus familias.

La verdad que, algún día, permitirá que los tesoros de las Rastreadoras de El Fuerte regresen a casa.

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