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Fenómeno El Niño provocaría un invierno extremo en Sinaloa; ¿Qué podría pasar?

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    MERCURIO
  • hace 21 horas
  • 3 min de lectura

Expertos alertan que un fenómeno de gran intensidad podría modificar drásticamente el clima entre diciembre y febrero, disparando las precipitaciones y los descensos de temperatura a niveles no vistos en la era moderna

Foto: Ilustrativa.
Foto: Ilustrativa.

Sinaloa. — Los pronósticos climáticos a largo plazo han encendido el radar de especialistas y comunidades agrícolas tras advertir un escenario meteorológico atípico para el próximo invierno en el estado. De acuerdo con los análisis compartidos por CNMX, los modelos apuntan a que los meses de diciembre, enero y febrero podrían registrar condiciones inusualmente frías y lluviosas, rompiendo con los patrones de sequía o escasa humedad que suelen caracterizar a la temporada invernal en la entidad.


¿Cuáles serían los impactos de este fenómeno en la región?

De cumplirse las proyecciones más firmes, el cambio más perceptible sería un repunte drástico en el volumen de precipitaciones, al grado de simular las características de una temporada de lluvias convencional en pleno invierno. Esto traería consigo una doble cara para el territorio sinaloense:

  • Efectos positivos: Una mayor acumulación de agua y humedad en el suelo que beneficiaría directamente la recuperación de los embalses y presas de la región.

  • Riesgos y afectaciones: La posibilidad latente de encharcamientos severos, inundaciones en zonas urbanas vulnerables, daños a caminos rurales y complicaciones temporales para el desarrollo de las actividades agrícolas locales.

  • Acame y daño mecánico: La combinación de lluvias y vientos fuertes dobla o rompe las plantas de maíz desde la raíz, impidiendo la cosecha mecanizada y reduciendo drásticamente el rendimiento.

  • Plagas y enfermedades fúngicas: La persistencia de humedad y bajas temperaturas propician patógenos como el tizón tardío en hortalizas (tomate y chile), manchando los frutos y provocando el rechazo de exportación.

  • Pudrición en frijol y leguminosas: Las precipitaciones durante la maduración o el corte arruinan el grano, lo manchan o provocan que germine dentro de la propia vaina en la planta.

  • Suelos saturados y logística: El exceso de agua impide el ingreso de maquinaria pesada para aplicar fertilizantes, pesticidas o realizar labores de cosecha a tiempo.

  • Inundaciones por desfogue: Las lluvias generalizadas pueden obligar a desfogar presas, causando la pérdida total de cientos de hectáreas de cultivo en las partes bajas.

  • Heladas severas: Tras un periodo de lluvia, la alta retención de agua en los tejidos de la planta acelera su congelamiento ante la entrada repentina de aire polar.


Asimismo, el fenómeno climático arrastraría un descenso más marcado en los termómetros, provocando que la sensación térmica invernal sea considerablemente más helada que la registrada en años recientes.


La sombra de 1952 y la búsqueda de memoria histórica

La magnitud de este evento ha llamado la atención de la comunidad científica debido a su escala. Los registros apuntan a que un episodio de El Niño con una intensidad comparable solo tiene como precedente histórico el invierno de 1952.


No obstante, debido a las limitaciones tecnológicas y a la escasez de estaciones meteorológicas operantes en aquella época, los archivos oficiales presentan vacíos importantes sobre el impacto real que dejó aquel fenómeno en el suelo sinaloense.


Ante este panorama, la recopilación de datos se está volcando hacia las comunidades, buscando el testimonio de adultos mayores que en aquel año ya tuvieran uso de razón, con el fin de rescatar de la memoria colectiva cómo vivieron el frío y las lluvias de aquel histórico invierno.


Por el momento, las autoridades y especialistas reiteran que estas proyecciones deben analizarse como una tendencia en observación y no como un pronóstico definitivo, aunque de mantenerse firmes los modelos, Sinaloa se alistarías para un invierno radicalmente distinto al ordinario.

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