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DEA mantiene bajo llave el expediente secreto de "Chuy Toño": El nexo entre poder y narcotráfico en Sinaloa

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    MERCURIO
  • hace 14 horas
  • 3 min de lectura

Los archivos clasificados de la agencia estadounidense revelan cómo la Policía Ministerial operó presuntamente al servicio de los grandes cárteles durante dos sexenios clave.


Los archivos secretos del Departamento de Justicia de Estados Unidos resguardan un expediente que entra y sale constantemente de los escritorios de la DEA. En la portada resalta un nombre: Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, alias "Chuy Toño".


Según los informes de inteligencia norteamericanos, el temido jefe policiaco no figura como un aliado en el combate al narcotráfico, sino como un presunto facilitador del crimen organizado desde el núcleo del Estado. Años después de su fallecimiento, esta investigación sigue siendo una pieza de consulta obligatoria para los agentes que buscan descifrar el intrincado mapa de complicidades entre el poder político, las fuerzas del orden y las mafias en Sinaloa.


Los analistas estadounidenses describen un modelo donde ciertos sectores de la Policía Ministerial sinaloense funcionaban prácticamente como un brazo operativo del narcotráfico. El documento detalla que la fuerza de "Chuy Toño" no radicaba en la clandestinidad, sino en su capacidad para volverse un actor indispensable tanto para la estabilidad política del gobierno en turno como para los intereses de las organizaciones criminales dominantes.


El pacto de la "Vieja Escuela": La era de Juan S. Millán (1999-2004)

Durante el sexenio del gobernador Juan S. Millán, las decisiones estratégicas se tomaban bajo la premisa de que la delincuencia común restaba gobernabilidad y ahuyentaba las inversiones. Para frenarla, el mandatario requería un mando policial de mano dura. Fue así como Aguilar Íñiguez asumió la Dirección de la Policía Ministerial.


De complexión robusta, mirada penetrante y pocas palabras, "Chuy Toño" tejió rápidamente una telaraña de control territorial en municipios y carreteras. El trato implícito con el poder político era directo: erradicar los asaltos y secuestros para proyectar una imagen de paz pública a cambio de otorgarle un poder casi absoluto dentro de la estructura estatal.


El juego de las dobles lealtades y la sombra del Cártel de Juárez

Sin embargo, detrás del discurso oficial se gestaban otras alianzas. Reportes de inteligencia militar y civil vincularon a la corporación con Rodolfo Carrillo Fuentes, "El Niño de Oro" (hermano de Amado Carrillo, "El Señor de los Cielos"). Los informes acusan que patrullas estatales custodiaban convoyes del Cártel de Juárez.


Este sistema colapsó el 11 de septiembre de 2004, cuando Rodolfo Carrillo fue acribillado en una plaza comercial de Culiacán. La balacera no solo terminó con el capo, sino con la fachada de la separación entre la autoridad y el crimen: las investigaciones descubrieron que el comandante de la Ministerial, Pedro Pérez López, alias "El Jaguar", era el jefe de escoltas del narcotraficante asesinado.


Tras el escándalo, "Chuy Toño" renunció y se esfumó de la vida pública, mientras la entonces Procuraduría General de la República (PGR) ofrecía una recompensa de 5 millones de pesos por su captura.


El polémico regreso con "Malova" y el alineamiento con el Cártel de Sinaloa (2011-2016)

Siete años después, Sinaloa ardía debido a la ruptura de la federación de narcotráfico y la guerra frontal entre el Cártel de Sinaloa, los Beltrán Leyva y Los Zetas. En este escenario de crisis extrema, el gobernador Mario López Valdez, "Malova", tomó la controvertida decisión de reincorporar a Aguilar Íñiguez al aparato de seguridad, bajo el único argumento de que el comandante "sabía dar resultados", ignorando las alertas federales y los exámenes de control de confianza reprobados.


La Ministerial como herramienta de limpieza selectiva

Para la DEA, las viejas lealtades de "Chuy Toño" se habían transformado. El antiguo colaborador del Cártel de Juárez presuntamente servía ahora a los intereses de la facción de Ismael "El Mayo" Zambada y la hegemonía del Cártel de Sinaloa.


Los informes de la agencia estadounidense sostienen que, durante este periodo, los operativos y capturas de la Policía Ministerial se dirigieron sospechosamente a debilitar a las células de Los Zetas y los Beltrán Leyva, utilizando el monopolio de la violencia estatal para limpiar el terreno a la organización criminal dominante.


Impunidad histórica y secretos enterrados en un hospital

A diferencia de otros capos y jefes policiales de su época, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez logró librar la prisión y la muerte violenta. La sólida red de protección política que construyó desde el régimen de Millán y consolidó con "Malova" fue su mejor blindaje contra los procesos judiciales.


Su fin no llegó a través de una emboscada ni un operativo federal. En mayo de 2020, "Chuy Toño" falleció en la cama de un hospital a causa de complicaciones respiratorias por Covid-19, llevándose a la tumba los secretos, pactos y montos de una de las eras más oscuras de la narcopolítica en Sinaloa.


No obstante, la DEA mantiene los expedientes abiertos. Mientras los analistas en Washington sigan cruzando datos sobre su gestión, el nombre de Aguilar Íñiguez permanecerá como el testimonio vivo de cómo las instituciones del Estado pueden llegar a mimetizarse con el crimen organizado.


Con información de Álvaro Aragón Ayala .

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