Colegio Niños Héroes recrea salto de Juan Escutia y lanza a un menor desde un segundo piso

La puesta en escena del Colegio Niños Héroes en Ameca desató duras críticas en redes sociales por poner en riesgo la integridad de un alumno durante la simulación de la Batalla de Chapultepec.

Un video difundido en redes sociales por el Colegio Niños Héroes de Ameca, Jalisco, generó un fuerte revuelo y múltiples críticas al mostrar un fragmento de su ceremonia conmemorativa por la gesta histórica del 13 de septiembre de 1847. En la grabación se observa cómo la institución escolar decidió escenificar la defensa del Castillo de Chapultepec simulando que un menor era lanzado desde una planta alta del edificio escolar.
Durante el número teatral, el niño —en representación de la figura histórica— fue arrojado al vacío para emular el emblemático episodio, siendo recibido en la parte baja por varios adultos que lo sostuvieron con una sábana para ponerlo a salvo. Pese a que la acción concluyó sin incidentes físicos, la grabación provocó una ola de reacciones divididas e indignación entre los usuarios, quienes cuestionaron duramente a los organizadores por exponer la seguridad del estudiante en una pantomima que pudo derivar en una tragedia real.
El contraste histórico: Mito y realidad de los Niños Héroes
La representación escolar revive el debate en torno a los relatos tradicionales que forman parte de la historia oficial de México. De acuerdo con los registros históricos, la defensa del Castillo de Chapultepec ante las tropas de Estados Unidos ocurrió el 13 de septiembre de 1847, fecha en la que perdieron la vida seis defensores del Heroico Colegio Militar y del batallón de San Blas: Juan de la Barrera, Juan Escutia,
Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez y Vicente Suárez.
Sin embargo, historiadores señalan que la narrativa sobre el heroico salto de Juan Escutia envuelto en la bandera nacional constituye un mito histórico, ya que no existen pruebas documentales de dicho suceso. Los registros detallan que Escutia —quien en realidad contaba con 20 años de edad y pertenecía al batallón de San Blas— falleció abatido a balazos en la azotea o en su intento por huir hacia la zona del jardín botánico. Asimismo, historiadores documentan que el acto real de proteger un lábaro patrio envolviéndose con él ocurrió días antes, el 8 de septiembre de 1847, a manos del teniente Margarito Zuazo durante la batalla del Molino del Rey.









Comentarios