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Cobran su pensión pero lo dejan viviendo en la miseria: la cruel realidad de don Conrado en Olas Altas

Foto del escritor: MERCURIO
MERCURIO
24 jul
3 min de lectura

Actualizado: 27 jul

Abandonado y en la miseria; el drama de don Conrado en Olas Altas desnuda el abuso a adultos mayores

EJIDO OLAS ALTAS, AHOME. — Allá donde la tierra firme empieza a ceder ante el contorno de la laguna y el canal, casi al llegar a los corrales, el aire se vuelve denso. No solo por el calor sofocante del norte sinaloense, sino por la pesadez del desamparo.


En este rincón del ejido Olas Altas, la vida de don Conrado se apaga lentamente a la vista de todos, dentro de un reducido cuarto que desafía cualquier noción de dignidad humana.


​Cruzar el umbral de su espacio —si es que se le puede llamar así a un cuarto sin puertas ni ventanas— es adentrarse en una estampa desgarradora. Un abanico desgastado gira a marchas forzadas, apenas moviendo el aire caliente mientras intenta alejar a las moscas que acaparan el lugar.


En el suelo, un piso marcado por la humedad sostiene un colchón viejo y sucio donde don Conrado pasa los días. ​Su cuerpo refleja el rigor de la negligencia: muestra un abdomen severamente inflamado, signo alarmante de secuelas probables por desnutrición y deshidratación severa.

Apenas puede articular palabra; sus ojos y su voz apagada dicen lo que sus labios ya no logran pronunciar. En sus piernas se observan lesiones marcadas y, apenas a unos pasos fuera de su habitación, entre la tierra, descansan gasas ensangrentadas que atestiguan un dolor cotidiano sin atención médica adecuada.


​Su "baño" es un módulo portátil abandonado a su suerte, donde utiliza una cubeta para hacer sus necesidades fisiológicas. La escena no es solo de pobreza; es de una crudeza que conmueve e indigna.




​La paradoja del cobro y la ausencia

​La indignación en el ejido no es solo por su estado de salud, sino por la soledad que lo rodea.


Según testimonios de los propios vecinos recogidos por el periodista Ramiro Cázarez, don Conrado tiene familia. Aseguran que sus hijas acuden puntualmente cada bimestre, pero no para limpiarle, alimentarle o llevarlo al médico, sino únicamente para cobrar el apoyo económico de la Pensión del Bienestar.


Tras obtener el dinero, vuelven a marcharse, dejándolo a la deriva en la misma penumbra.

​"Ojalá fueran pronto, antes de que sea demasiado tarde y se pueda hacer algo por él, porque se les va a venir muriendo", expresaron con angustia los pobladores que decidieron alzar la voz, temiendo que el desenlace fatal sea cuestión de días.
​Un llamado urgente a la compasión y a la ley

​La historia de don Conrado expone una grieta profunda en el tejido social: la vulnerabilidad extrema a la que son expuestos algunos adultos mayores bajo el propio techo de la indiferencia familiar.


​Por ello, la comunidad hace un llamado de auxilio desesperado y urgente a las autoridades municipales y estatales, así como al DIF Ahome y al DIF Sinaloa.


Se solicita una intervención inmediata en el sitio para resguardar la integridad de don Conrado, brindarle la atención médica de emergencia que requiere con urgencia e investigar a fondo las condiciones de abandono e inhumana forma de vivir en las que se encuentra.


​Don Conrado aún respira, pero su tiempo se agota.


La respuesta de las instituciones determinará si este caso encuentra la justicia y la dignidad que todo ser humano merece, o si se convierte en una tragedia más firmada por la indiferencia.


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