T-MEC bajo tensión: EE. UU. frena extensión y condiciona el futuro comercial a revisiones anuales
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El fin de la prórroga a 2042 sacude la estabilidad del bloque comercial norteamericano

El futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha entrado en una fase de mayor rigor. El gobierno de Estados Unidos ha notificado oficialmente a México que no extenderá la vigencia del acuerdo comercial hasta el 2042, como se había planteado inicialmente, manteniendo la fecha de expiración fijada para el año 2036.
Este ajuste cambia las reglas del juego para la relación comercial trilateral, estableciendo un nuevo escenario de incertidumbre y diálogo constante.
¿Qué significa el fin de la extensión automática?
México y sus socios deberán enfrentar auditorías anuales durante la próxima década
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dio a conocer la noticia tras una comunicación directa con Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos. Según explicó el funcionario mexicano, la negativa de Washington a prolongar el tratado por otros 16 años no implica una ruptura inmediata, pero sí un cambio drástico en la metodología de trabajo: el T-MEC estará sujeto a revisiones anuales durante los 10 años restantes de su vigencia.
Esto significa que, lejos de un escenario de tranquilidad a largo plazo, los tres países deberán sentarse a negociar sus diferencias cada año.
"Cada parte presentará los temas que desea abordar, los cuales se irán reduciendo en la medida en que se resuelvan", detalló Ebrard.
El 20 de julio: Una fecha clave para el futuro económico
El próximo 20 de julio se llevará a cabo una reunión bilateral de alto nivel entre México y Estados Unidos. Este encuentro marcará el inicio formal de esta nueva dinámica de revisiones. Para México, la prioridad es clara: evitar que la incertidumbre golpee a los mercados y a la inversión extranjera, mientras se busca concluir las mesas de negociación en plazos razonables.
Aunque el gobierno mexicano ha mantenido la calma, enfatizando que "no hay prisa", la situación exige una diplomacia comercial sumamente activa para evitar que los roces anuales escalen a niveles que pongan en riesgo la operatividad del bloque.
La postura de Washington: "El acuerdo no se renueva"
Desde la otra cara de la moneda, la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) fue mucho más directa en su mensaje. A través de un comunicado oficial tras la cumbre virtual con sus homólogos, la entidad dejó claro que, en su formato actual, el tratado no es aceptable para sus intereses.
"Estados Unidos no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual... continuaremos dialogando con México y Canadá para abordar las deficiencias del acuerdo y nuestros déficits comerciales", sentenció la USTR.
El mensaje estadounidense es contundente: el T-MEC no tiene un cheque en blanco. La permanencia del acuerdo está ahora condicionada a la capacidad de los tres socios para resolver lo que Washington denomina "deficiencias" y, sobre todo, para equilibrar las balanzas comerciales que actualmente favorecen a México y Canadá.
¿Qué esperar de aquí en adelante?
Este es el inicio de una "revisión constante" prevista en el espíritu del tratado, pero aplicada con una firmeza que no se había visto anteriormente. Para las empresas y sectores económicos, el mensaje es un llamado a la prudencia y a la preparación, ya que las condiciones del comercio norteamericano ya no son un contrato de largo plazo, sino un acuerdo que deberá ganarse su renovación año con año.
Mientras la reunión del 20 de julio se aproxima, el mercado se mantendrá atento a cualquier señal de flexibilidad por parte de los tres países, en un tablero donde la certidumbre se ha convertido, de la noche a la mañana, en el recurso más valioso.


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