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Otro ecocidio impune en Ahome: Destruyen álamo histórico en secundaria mientras Ecología y Profepa guardan silencio

  • Foto del escritor: MERCURIO
    MERCURIO
  • hace 5 horas
  • 2 min de lectura

La tala injustificada de un árbol con más de 80 años de historia desata indignación en La Higuera de Zaragoza; acusan complicidad y abandono por parte de las dependencias ambientales frente a la constante pérdida de áreas verdes.

LA HIGUERA DE ZARAGOZA, Ahome. — En una región donde el termómetro desafía diariamente la resistencia humana, la sombra no es un lujo: es un recurso de supervivencia. Por ello, la decisión de las autoridades de la secundaria General Ignacio Zaragoza de talar por completo un majestuoso álamo con más de 80 años de vida ha desatado una profunda indignación entre los habitantes de esta sindicatura.


​El árbol, que durante casi un siglo se erigió como un pulmón verde y un escudo natural contra el sol de Sinaloa, no solo aliviaba las jornadas de los estudiantes durante los extenuantes meses de calor, sino que también proyectaba su copa hacia el exterior, cobijando los vehículos de quienes transitaban o se estacionaban junto al plantel. Hoy, en su lugar, solo queda un tronco cercenado y un espacio expuesto a la radiación directa.


​Este hecho no es un caso aislado, sino el síntoma de un problema mucho más profundo que asfixia al municipio de Ahome. La pérdida del histórico álamo se suma a una alarmante y constante lista de talas injustificadas que ocurren bajo el cobijo de la impunidad. A pesar de contar con un marco legal diseñado para proteger el patrimonio forestal, la realidad es que las instituciones encargadas de velar por el medio ambiente operan únicamente en el papel.


​La ciudadanía asiste con frustración al silencio y la inacción de dependencias de los tres niveles de gobierno. Desde la Dirección de Ecología Municipal hasta la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la constante ha sido la misma: una preocupante apatía que se traduce en la falta de sanciones para quienes cometen estos ecocidios cotidianos.


​Mientras las autoridades educativas argumentan razones que pocas veces justifican la pérdida irreversible de un árbol maduro, y las dependencias ambientales desvían la mirada, La Higuera de Zaragoza pierde identidad, frescura y biodiversidad. En Ahome, el concreto y las decisiones unilaterales siguen ganándole la batalla a la naturaleza ante la mirada pasiva de quienes juraron protegerla.


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