Infierno en el Aeropuerto de Los Mochis: cocinan a pasajeros y personal mientras los millonarios anuncios de Acela Barboza se evaporan
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- hace 8 horas
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Las instalaciones de la terminal aérea se han convertido en un horno debido a la falla total del sistema de aire acondicionado, mientras los millonarios recursos anunciados por la dirección siguen sin reflejarse en mejoras reales

LOS MOCHIS, SINALOA — Las instalaciones del Aeropuerto Internacional de Los Mochis se han transformado en una auténtica zona de sufrimiento para quienes transitan o laboran en el lugar. Desde hace semanas, tanto los usuarios como los trabajadores enfrentan temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, una situación derivada de la avería total del sistema de climatización que mantiene a la terminal bajo un calor agobiante.
Ante esta problemática, la dirección del recinto, encabezada por Acela Barboza, ha mantenido una postura de silencio e inacción operativa. Esto ha provocado que el personal se vea obligado a cumplir sus funciones en condiciones que rayan en lo insalubre, mientras que los pasajeros padecen una sala de espera insoportable.
La gran contradicción: Millones en los boletines y cero mejoras en tierra
Este calvario en la terminal aérea deja al descubierto una profunda incongruencia administrativa. Hace apenas unas semanas, la propia Acela Barboza presumió ante los medios de comunicación una supuesta inyección de recursos por 586 millones de pesos, etiquetada dentro del Plan Maestro de Desarrollo con la promesa de modernizar y brindar mayor confort a los usuarios.

No obstante, a casi un mes de la fecha prevista para el inicio de dichos trabajos, el millonario presupuesto permanece completamente invisible en la realidad cotidiana del aeropuerto. La infraestructura básica sigue sin recibir el mantenimiento correctivo necesario para atender emergencias elementales como la ventilación.
Tarifas elevadas y servicios tercermundistas
La crisis climática en el aeropuerto del norte de Sinaloa evidencia el contraste entre el cobro de tarifas sumamente costosas para los viajeros y la deficiencia en los servicios básicos que se ofrecen.
Mientras las cifras alegres continúan circulando en los boletines oficiales, en la práctica se sacrifica la dignidad humana de empleados, prestadores de servicios y pasajeros, quienes quedan a merced de las altas temperaturas ante la evidente desatención institucional.






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