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Fuego Cruzado en el Tercer Piso: La Traición Acecha a Morena en Sinaloa

Foto del escritor: Ramiro Cazarez
Ramiro Cazarez
hace 3 horas
2 min de lectura

La política en Sinaloa se encuentra en una encrucijada crítica, donde la cohesión del movimiento se ve amenazada por luchas de poder internas. En el Tercer Piso del Palacio de Gobierno, crece la inquietud sobre una confrontación abierta: se rumorea que la administración de Graciela Domínguez Nava está gestando una estrategia para obstaculizar el ascenso de Imelda Castro en la carrera hacia las elecciones de 2027.


Aunque se presenta como una transición partidista tranquila, en el fondo hay una fractura palpable en la forma de operar. Imelda Castro ha defendido un enfoque alineado con las directrices nacionales de Morena, proponiendo un registro abierto y encuestas como métodos democráticos para seleccionar candidatos a alcaldías y diputaciones. En contraste, los ecos de los pasillos gubernamentales sugieren un intento de imponer candidaturas basadas en cuotas de poder, utilizando la estructura estatal como herramienta de presión. Esto coloca al grupo local en una trayectoria de colisión con la dirigencia nacional del partido.


Detrás de esta maniobra se encuentran operadores clave, como el exsecretario de Gobierno, Feliciano Castro, quienes son percibidos como piezas fundamentales en esta red de resistencia interna. Sin embargo, más allá de los individuos, lo que causa preocupación en el panorama político regional es la aparente falta de dirección y autonomía en las decisiones del Ejecutivo estatal. La lenta implementación de ajustes en el gabinete, anunciados con gran expectativa pero ejecutados de manera titubeante, revela una administración atrapada en la improvisación y carente de cohesión.


Esta parálisis institucional no solo alimenta la percepción de ingobernabilidad y inestabilidad política en Sinaloa, sino que también repercute directamente en la ciudadanía, que paga el precio de las disputas internas. En un contexto donde la venganza política eclipsa la gobernabilidad, la auténtica prueba para Morena en Sinaloa será evitar que sus conflictos internos socaven su proyecto en el horizonte de 2027. La unidad y la claridad en la dirección serán fundamentales para enfrentar los retos que se avecinan y para asegurar un futuro político sólido para el partido.


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