Fallece Don Israel tras larga agonía en medio de la omisión médica y abandonado por su patrón 'El Parnas'

José Israel Vázquez Álvarez falleció a los 54 años tras sufrir una fractura en su centro de trabajo; sus seres queridos acusan falta de apoyo patronal y negligencia institucional.

La tragedia humana detrás de la vulnerabilidad laboral y la burocracia en el sector salud cobró la vida de José Israel Vázquez Álvarez, un hombre de 54 años que pereció en su domicilio tras semanas de agonía, luego de sufrir un accidente laboral que truncó su estabilidad familiar en la sindicatura de San Miguel Zapotitlán, en el municipio de Ahome.
El caso, que había sido expuesto previamente ante la opinión pública para solicitar ayuda médica urgente, pone al descubierto una cadena de presuntas omisiones tanto por parte del empleador como de las instituciones encargadas de salvaguardar la salud y los derechos de los trabajadores.
Más de dos décadas de servicio y un accidente sin respaldo
De acuerdo con el testimonio de los deudos, José Israel dedicó más de 20 años de su vida laboral a laborar en un empaque de mango de la región, propiedad de Daniel Ibarra Heredia, conocido bajo el apodo de «El Parnas». Sin embargo, tras sufrir una aparatosa fractura en la rodilla mientras desempeñaba sus labores, el respaldo patronal brilló por su ausencia.
Ante la falta de garantías y el desamparo institucional, la familia tuvo que recurrir a sus propios medios, apoyados por amigos y su esposa, para trasladarlo a la ciudad de Los Mochis e intentar salvarle la pierna y la vida.
Calvario hospitalario y exigencia de justicia
El periplo médico comenzó en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde el paciente permaneció internado durante cinco días sin que los especialistas procedieran a realizarle la intervención quirúrgica que su condición ameritaba. Ante la nula respuesta y el deterioro físico, fue llevado al Hospital General de Los Mochis.
En dicho nosocomio municipal, la situación no mostró mejorías sustanciales; sus familiares señalaron que durante un mes completo el afectado únicamente recibió sueros y analgésicos para calmar los dolores, sin ser intervenido quirúrgicamente, hasta que finalmente fue mandado a su casa en condiciones desfavorables.
La falta de atención oportuna provocó que su estado de salud colapsara irreversiblemente. Hoy, su esposa Rosa María, de 33 años, y sus cuatro hijos menores de edad —de 14, 13, 11 y 8 años— enfrentan la desprotección absoluta, exigiendo a las autoridades ministeriales y laborales que se investigue a fondo la responsabilidad del patrón y las posibles negligencias médicas que precipitaron este desenlace fatal.






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