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​"Entre escritorios y contradicciones: ¿Por qué buscan sepultar la vida comercial y gastronómica de la Plazuela 27 de Septiembre?"

  • Foto del escritor: Ramiro Cazarez
    Ramiro Cazarez
  • hace 59 minutos
  • 2 min de lectura

​Los Mochis, Sin.— Hay resoluciones que se toman con la frialdad de un escritorio sin medir el pulso de la calle. Decisiones que, de un plumazo, amenazan con sepultar años de esfuerzo, empleos y la transformación de un espacio público que finalmente volvió a respirar.


​Durante mucho tiempo, la Plazuela 27 de Septiembre cargó con el estigma del abandono: la sombra de la inseguridad y la soledad la convirtieron en un sitio ajeno para las familias mochitenses. Hoy el panorama es radicalmente distinto. El corazón de la plaza late con risas de niños, jóvenes que pasean, parejas y adultos mayores que disfrutan de una tarde de convivencia, música o un antojo nocturno.


​Gran parte de este renacimiento urbano lleva el sello de los foodtrucks. No llegaron por capricho ni de la noche a la mañana; muchos acumulan hasta ocho años de trabajo constante, construyendo un patrimonio familiar y convirtiéndose en el motor económico de una zona que también irradia beneficios hacia el comercio establecido de los alrededores.


​Sin embargo, la amenaza de un desalojo o reubicación arbitraria pone en riesgo esta sinergia. Mover estas estructuras no es un simple trámite: implica logística pesada, costos de nivelación, adaptaciones eléctricas especializadas y la complicación de que no todos los locatarios disponen de vehículos de carga para su traslado. A esto se suma que no operan en la clandestinidad: cumplen puntualmente con el pago semanal de piso y sus cuotas mensuales por consumo de energía eléctrica.


​En este engranaje de incertidumbre surgen las contradicciones. Mientras el alcalde Antonio Menéndez de Llano ha manifestado en repetidas ocasiones su respaldo al sector productivo, la orden de desestabilizar la zona es atribuida por el Director de Inspección y Normatividad de Ahome, Jorge Mauricio Cossio, directamente al presidente municipal. ¿A quién obedecen entonces estas acciones?


​Nadie pide evadir la ley ni operar sin orden, sino sensibilidad y diálogo. Detrás de cada carreta hay una familia, una historia de sacrificio y un ciudadano que apostó por rescatar un espacio público que hoy es de todos.


​Apagar la actividad de la Plazuela 27 de Septiembre no es solo retirar comercios; es correr el riesgo de devolverla al vacío, al silencio y al abandono que tanto costó erradicar. La verdadera riqueza de una plaza no reside en sus bancas de concreto, sino en la gente que la habita, la disfruta y la mantiene viva.


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