El último adiós al gigante: Guasave despide al histórico huanacaxtle que cobijó a generaciones
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- hace 2 días
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GUASAVE, SINALOA.— Hay ausencias que se notan en el aire, de esas que cambian el paisaje de un golpe y dejan un hueco difícil de llenar. Para Guasave, la partida no fue la de un edificio ni la de un monumento de piedra, sino la de un viejo amigo de madera y hojas: el histórico huanacaxtle que durante décadas regaló sombra, cobijo y memoria a miles de familias.
Este jueves, el ruido de la maquinaria pesada y el crujido del corte por secciones marcaron los momentos finales del coloso. Personal de Grúas Menchaca trabaja con precisión quirúrgica, utilizando equipo especializado para retirar paso a paso el enorme tronco que colapsó el pasado 2 de agosto, cediendo ante la fuerza de las intensas lluvias y las rachas de viento. Por sus dimensiones, no había otra forma: el gigante debía despedirse en partes para evitar mayores riesgos.
Pero más allá de las maniobras técnicas, en las calles se respira un luto verde. Para el guasavense de a pie, el huanacaxtle no era solo vegetación; era el punto de encuentro, la referencia para dar una dirección, el techo natural bajo el cual transcurrieron tardes calurosas, pláticas improvisadas y el ir y venir de generaciones. Era, en toda regla, parte del patrimonio vivo de la comunidad.
Alrededor de su origen siempre existió cierta mística. Aunque no hay un documento oficial que determine su edad exacta, la voz popular tejió sus propias certezas. Hay quienes juran que superaba con facilidad el siglo de vida, guardando en sus anillos la historia de la ciudad; otros, con la memoria atada a su propia juventud, aseguran haberlo visto sembrar allá por 1964. Sin importar la cifra exacta que la autoridad nunca llegó a precisar, el árbol ya pertenecía a todos.
Hoy caen los últimos fragmentos de sus ramas y el horizonte de la ciudad cambia para siempre. Físicamente, el huanacaxtle deja de habitar la esquina de siempre, pero su sombra —esa que va más allá de la luz del sol— quedará proyectada por mucho tiempo en la memoria colectiva de un Guasave que hoy le dice adiós a uno de sus guardianes más queridos.




















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