El tesorero que madruga y escucha: una rareza en la política sinaloense


La política estatal suele transcurrir entre despachos blindados y agendas impenetrables. Sin embargo, en la administración de Graciela Domínguez Nava, la Secretaría de Administración y Finanzas ha comenzado a despachar con un compás distinto. Apenas asumió el cargo el pasado 30 de septiembre, Wilfredo Véliz Figueroa optó por romper la inercia tradicional de los "guardianes del erario".
Desde antes de las siete de la mañana —en perfecta sintonía con el ritmo tempranero que marca la propia Gobernadora—, el ex alcalde de Sinaloa municipio abre las puertas de su oficina sin distingos de jerarquías.
No importa si se trata de un directivo o de personal de intendencia; la instrucción interna es escuchar a todos para conocer de primera mano sus necesidades y mejorar sus condiciones laborales.
Este giro hacia un funcionariado más humano y accesible marca un contraste notable con el perfil habitualmente hermético de quienes han pasado por la caja del estado.
Queda claro que la disciplina financiera y la empatía social no están peleadas. Ahora, el verdadero reto para el gabinete no es solo aplaudir este estilo, sino contagiarlo y convertirlo en el estándar de todo el servicio público en Sinaloa.
Bien por Wil Véliz, bien por la nueva administración de Graciela Domínguez Nava.






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