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El “junior” del Tercer Piso: la comedia de los ocho cargos y la caja chica del nepotismo

Foto del escritor: Ramiro Cazarez
Ramiro Cazarez
hace 1 día
3 min de lectura


En la política sinaloense moderna, la meritocracia es un cuento de adormecer incautos y la preparación técnica, un adorno innecesario. Para ascender en la nómina estatal no se requiere visión, trayectoria ni resultados; basta con exhibir un árbol genealógico bendecido por el poder y una devoción absoluta al padrino en turno. El caso de Omar Alejandro López Campos, apodado con justa razón “el junior de palacio”, es la radiografía más grotesca del nepotismo, el favoritismo y la insaciable ambición presupuestal.


En menos de cinco años —marcando el paso exacto desde que Rubén Rocha Moya tomó protesta como gobernador el 1 de noviembre de 2021—, López Campos ha brincado de despacho en despacho con una soltura alarmante. Un nomadismo burocrático que no refleja un talento fuera de serie, sino la urgencia de una dinastía por colocar a su pimpollo en cualquier rincón donde haya presupuesto para operar, fuero para cobijarse o una boleta electoral para tapar la falta de capital político propio.


Apellidos con derecho a picaporte

Para descifrar el meteórico y casi cómico peregrinaje de Omar López, no hay que buscar en las aulas ni en las evaluaciones de desempeño. Las credenciales son exclusivamente familiares y de compadrazgo:

  • Sombra padrinal: Es el ahijado consentido del gobernador Rubén Rocha Moya.

  • Herencia política: Es hijo de Eligio López Portillo, actual presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) en el Congreso del Estado y compadre directo del Tercer Piso.


Esta red de complicidades le ha servido como pasaporte de impunidad para brincar de escritorio en escritorio sin dejar una sola obra relevante, un programa social exitoso ni un indicador positivo a su paso.


El carrusel de la acomodadera permanente

La vorágine con la que ha cambiado de nombramientos evidencia que, para el clan gobernante, las instituciones públicas no son más que parcelas de paso y trampolines personales:

  • 2021 ── Nov 01 ── Subsecretario de Normatividad e Información Registral

  • 2022 ── Jun 16 ── Delegado de la Secretaría de Bienestar federal en Sinaloa

  • 2024 ── Mar 01 ── Candidato a senador suplente

  • 2024 ── Jul 12 ── Subsecretario de Normatividad (por segunda ocasión)

  • 2025 ── Oct 24 ── Secretario de Bienestar y Desarrollo Sustentable (SEBIDES)

  • 2026 ── May 28 ── Senador de la República (por un par de horas, supliendo a Enrique Inzunza)

  • 2026 ── Jun 27 ── Aspirante a coordinador estatal de la Defensa de la 4T

  • 2026 ── Reciente ─ Registrado como aspirante a la coordinación de un Distrito Federal en Culiacán


El episodio del Senado rozó en el ridículo institucional: vestir el traje de legislador por unas horas para tapar un hueco operativo y devolver el escaño de inmediato. Sin embargo, el verdadero descaro se vivió en su intento por obtener la candidatura estatal de la 4T.


Derroche en las urnas, sombras en ICATSIN y la sed insaciable del registro

Pese al aparato institucional volcado a su favor y al dispendio de recursos, la ciudadanía le dio la espalda: López Campos terminó relegado al penoso penúltimo lugar de las encuestas internas para la coordinación estatal. Un resultado catastrófico que dejó al descubierto no solo su nula aceptación popular, sino el origen del dinero que financió su fallida aventura.


Las pesquisas apuntan a la estructura del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Sinaloa (ICATSIN). Antes de presidir la JUCOPO, Eligio López Portillo despachó como director general de dicho instituto, tejiendo una red de complicidades financieras que sobrevivió bajo la gestión de la administradora Dalia “N”. La estrecha cercanía entre el diputado y la exadministradora sirvió como engranaje para presuntamente desviar fondos y canalizar apoyo logístico a las campañas del "junior", dejando tras de sí un boquete presupuestal y graves atrocidades financieras.


Pero el cinismo no tiene freno. Pese al estruendoso rechazo ciudadano en la contienda estatal y al escándalo del mal manejo de recursos, Omar López no se da por vencido: en un nuevo acto de desesperación política, se registró también como aspirante a la coordinación de un distrito federal en Culiacán. Ni el rechazo de las bases ni la falta de méritos frenan su urgencia por amarrar una huesera donde refugiarse.


La paradoja del servidor público

Estar al frente de dependencias como el Registro Público, la Delegación de Bienestar o SEBIDES exige sensibilidad, capacidad técnica y permanencia. Cambiar de aspiración o nombramiento cada determinado mes demuestra que el servicio a los sinaloenses jamás ha sido su prioridad, sino la acumulación de sellos en su pasaporte burocrático y la búsqueda de un fuero protector.


Omar Alejandro López Campos ha probado ser un peón obediente ante los caprichos del padrinazgo, pero la administración pública no se gestiona con sumisión. Lo que le sobra en obediencia le falta en competencia; y mientras Sinaloa exige representantes con legitimidad y capacidad, la nómina y las candidaturas estatales siguen operando como la agencia de colocaciones familiar de Palacio.


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