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Ecuador denuncia "guerra sucia" de México en el Mundial 2026

  • Foto del escritor: MERCURIO
    MERCURIO
  • 30 jun
  • 3 min de lectura

La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) estalla con un comunicado oficial tras el hostigamiento nocturno de la afición mexicana previo a los 16vos de final; un duelo mundialista inmerso en una profunda crisis diplomática y lleno de facturas pendientes del pasado


El partido de eliminación directa entre México y Ecuador por los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026 ya era considerado de alto riesgo. La sombra del asalto a la Embajada de México en Quito en 2024 —que mantiene rotas las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos— se trasladó por completo al entorno del encuentro, transformando la previa en una auténtica olla de presión.


La mecha terminó por encenderse la noche anterior al cotejo. Un numeroso grupo de aficionados locales armó una monumental "serenata" a las afueras del hotel de concentración de la escuadra sudamericana, utilizando pirotecnia, cánticos y ruido a máxima potencia para romper el descanso de los futbolistas ecuatorianos.


La respuesta de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) fue inmediata, emitiendo un enérgico Comunicado Oficial que acusa a los organizadores de permitir actos que "distan mucho de los principios de juego limpio". Sin embargo, el reclamo ha sido recibido con cinismo en México, donde la memoria futbolística no es corta.


Los antecedentes: El día que Ecuador desveló a los clubes mexicanos

Aunque la FEF hoy clame indignación, la afición y los medios en México no tardaron en recordar que los clubes de la Liga MX sufrieron exactamente las mismas hostilidades en territorio ecuatoriano durante sus participaciones en la Copa Libertadores. Tres de las delegaciones más importantes del fútbol mexicano vivieron en carne propia esta "guerra psicológica":


  • Tigres UANL vs. Emelec (2015): Durante los Cuartos de Final en Manta y Guayaquil, la delegación felina comandada por Nahuel Guzmán sufrió intensas ráfagas de fuegos artificiales y ruido de motores en los alrededores de su hotel durante la madrugada previa al encuentro.

  • Club América vs. Barcelona SC (2004): En la Fase de Grupos de aquella edición, la fanaticada del "Ídolo del Astillero" montó guardias de ruido en el hotel de las Águilas en Guayaquil, replicando la tradicional táctica nocturna para mermar el rendimiento físico de los jugadores azulcremas.

  • Pumas UNAM vs. Emelec / Liga de Quito (2006 / 2016): Los universitarios experimentaron en ambas ediciones la doble complicación de jugar en Ecuador: los efectos geográficos de la altura, sumados a las constantes detonaciones de pirotecnia exterior coordinadas por las barras locales en los hoteles de Quito y Guayaquil.


El contraste de la localía: De la Libertadores al Mundial

El folclore sudamericano de la "serenata" para cortar el sueño del rival siempre ha sido un arma de doble filo. En la era de la Copa Libertadores, la CONMEBOL solía lavarse las manos limitándose a aplicar multas meramente económicas a los clubes locales por disturbios externos si se alteraba el orden público, dejando el descanso del visitante a merced de la seguridad privada del hotel.


Sin embargo, el escenario de una Copa del Mundo es radicalmente distinto. Al tratarse de selecciones nacionales, las federaciones internacionales exigen garantías de seguridad perimetral mucho más estrictas a las autoridades de la ciudad sede. Esto explica por qué la FEF escaló el reclamo a niveles oficiales, buscando blindar a su equipo bajo el cobijo de las normas FIFA, a pesar de que sus propios clubes utilizaron la misma estrategia durante año

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