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Duelo de pluris por la candidatura del PRI a la gubernatura; militancia exige un tercero

  • Foto del escritor: Ramiro Cazarez
    Ramiro Cazarez
  • hace 21 minutos
  • 2 min de lectura

La militancia tricolor en Sinaloa rechaza el "dedazo" centralista y exige una consulta abierta frente a perfiles construidos en las listas cómodas del partido

Para Alejandro "Alito" Moreno, el destino del PRI en Sinaloa de cara al 2027 ya está sellado en una moneda de dos caras: Mario Zamora Gastélum y Paloma Sánchez. Sin embargo, lo que el Comité Ejecutivo Nacional vende como "baraja de unidad", en el estado se lee como un futuro dedazo. Abajo, donde se consiguen los votos reales, la militancia ruge por una tercera opción que no huela a imposición centralista.


Mario Zamora: El arte de avanzar perdiendo

El mochitense Mario Zamora parece empecinado en demostrar que en la política moderna se puede construir una carrera exitosa a base de derrotas. En su bitácora electoral pesan dos losas difíciles de maquillar: la estrepitosa caída de 2021 por la gubernatura y el descalabro de 2010, cuando fue candidato a la alcaldía por Ahome. Su único triunfo genuino en las urnas se remonta a un lejano 2007, cuando conquistó la diputación local del cuarto distrito.


Desde entonces, el oxígeno político de Zamora no ha venido del respaldo popular, sino del generoso tanque de la aristocracia plurinominal: amarró el Senado en 2018 por la vía de la primera minoría y brincó sin despeinarse a una diputación federal de representación proporcional en 2024. ¿Tiene legitimidad para pedir una segunda oportunidad quien ya demostró no saber ganar el estado?


Paloma Sánchez: El privilegio de la línea directa

En la otra esquina se encuentra la mazatleca Paloma Sánchez. Con 40 años de edad, ostenta una trayectoria meteórica que envidiaría cualquier cuadro que lleva décadas gastando suela en el territorio. El problema de Paloma es de origen: no sabe lo que es ganar una sola elección de mayoría relativa.


Su ascenso es el vivo ejemplo del "dedazo" moderno. En 2021, aterrizó directamente en la Cámara de Diputados mediante una cómoda posición plurinominal. En 2024, repitió la fórmula de comodidad refugiándose en la lista del Senado por primera minoría. Que la dirigencia nacional pretenda encabezar la "reconquista" de Sinaloa con perfiles que dependen enteramente de las cuotas de partido, raya en el suicidio electoral.


La rebelión de las bases: ¿Consulta o simulación?

Mientras la cúpula juega al ajedrez con los mismos peones de siempre, la verdadera militancia priísta exige que se rompa el libreto dictado desde la Ciudad de México.


No quieren una pasarela con dados cargados; exigen una consulta abierta a la base que le devuelva la dignidad al partido. En las filas del tricolor sinaloense hay cuadros con arraigo, experiencia institucional y, sobre todo, que sí han sudado la camiseta fuera de las oficinas priístas.


Nombres como el de Aarón Irízar, con colmillo y trayectoria probada; el empuje y la juventud de Bernardino Antelo, o la operatividad de Pablo Moreno, entre otros liderazgos, representan esa válvula de escape que el priísmo local necesita si no quiere convertirse en una simple franquicia testimonial en 2027.


Alito Moreno ya hizo su jugada. Ahora le toca a Sinaloa decidir si acepta el duelo de las pluris o impone la rebelión de la militancia.

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