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Dejó una veladora a San Judas y emprendió el viaje eterno: El último y conmovedor acto de fe de Erick 'N'

Foto del escritor: MERCURIO
MERCURIO
hace 2 horas
2 min de lectura

Tras acudir a una capilla para encender una veladora a San Judas Tadeo en Charay, el adolescente de 15 años perdió la vida en un trágico accidente sobre la rúa a Los Mochis; docentes, amigos y vecinos lo recuerdan como un alumno amado, responsable y de noble corazón.

Hay ausencias que detienen el aliento de toda una comunidad y dejan un vacío imposible de llenar. La noche del pasado miércoles 21 de octubre, la vida del joven Erick «N», de tan solo 15 años de edad, se apagó en un dramático percance carretero sobre la rúa estatal Los Mochis-Choix, apenas unos minutos después de haber protagonizado un acto de devoción que hoy resuena con amarga nostalgia entre sus allegados.


Antes de emprender el viaje de retorno a su hogar en el fraccionamiento Jardines del Bosque, en Los Mochis, el adolescente hizo una parada en la entrada de la sindicatura de Charay, en el municipio de El Fuerte. Ahí, a un costado de las letras representativas del poblado, se acercó a la capilla dedicada a San Judas Tadeo para encender una veladora, una pequeña flama de fe que precedió a su intempestivo adiós.


Manos solidarias y un agradecimiento sincero

La última hora de Erick «N» estuvo marcada por la sencillez y la calidez que siempre lo caracterizaron. Al intentar reincorporarse a la cinta asfáltica tras su visita al altar, la vagoneta Chrysler Pacifica en la que se desplazaba quedó embancada sobre un promontorio de piedras. La escena movilizó de inmediato a varios habitantes de la zona, quienes sin dudarlo llevaron una camioneta para jalar su vehículo y liberarlo del obstáculo.

Quienes tuvieron contacto con él en esos instantes recuerdan a un jovencito plenamente consciente, sereno y sumamente educado. Con una sonrisa, el menor agradeció el gesto solidario de los pobladores, comentándoles con orgullo que tenía lazos familiares en Charay antes de abordar nuevamente su unidad. Nadie imaginaba que, escasos kilómetros adelante, ese mismo camino se transformaría en el escenario de una tragedia devastadora al salir de la vía y colisionar contra un árbol.


«Un niño responsable y amable»: El hondo dolor de su comunidad

La noticia de su fallecimiento causó una profunda conmoción en la sociedad mochitense, especialmente al interior del Colegio Sinaloa, institución donde Erick «N» cursó sus estudios durante años, dejando una huella imborrable por su calidez humana y su dedicación académica. La comunidad escolar emitió sentidos mensajes de condolencia para su madre y seres queridos, recordando al estudiante como un joven ejemplar, atento y alegre.


Las redes sociales y los espacios de convivencia se inundaron de oraciones y muestras de afecto. Amigos, maestros y madres de familia manifestaron su incredulidad ante la partida de quien describen como un «niño responsable, servicial y eternamente amado». La luz que encendió ante el santo patrono de las causas difíciles hoy permanece encendida en el recuerdo de todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo y acompañarlo en su paso por este mundo.



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