Cinco noches en el infierno de calor: Habitantes de Mezquite Alto estallan contra la indolencia de la CFE


Sinaloa Municipio, Sinaloa — Para las familias de la comunidad de Mezquite Alto, las manecillas del reloj se detuvieron hace cinco días. Desde entonces, el canto de los grillos da paso a noches de insomnio, llantos de menores y una desesperación colectiva que hoy se traduce en un grito unánime de auxilio y hartazgo hacia la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Cumpliendo ya cinco noches consecutivas sin una sola gota de energía eléctrica, los pobladores enfrentan una crisis humanitaria invisible para las oficinas de la paraestatal, donde —según denuncian los afectados— simplemente nadie responde a los teléfonos de emergencia ni atiende los reportes.
El rostro humano de la negligencia
Lejos de tratarse solo de una molestia por la falta de iluminación o aparatos electrodomésticos descompuestos, el apagón prolongado está cobrando factura directa en la salud de los sectores más vulnerables de la comunidad:
Brote de enfermedades en la piel: Las altas temperaturas características de la región han provocado que niños pequeños y adultos mayores comiencen a presentar sarpullido e irritaciones severas en la piel a causa del calor sofocante y la humedad durante las horas de la madrugada.
Alimentos y medicinas perdidas: Los pocos víveres con los que cuentan las familias se han echado a perder ante la imposibilidad de mantenerlos refrigerados, complicando también el almacenamiento de medicamentos que requieren cadena de frío.
Los habitantes aseguran que han intentado por todos los medios reportar la falla a la CFE, pero la única respuesta que obtienen es el sonido de una línea que no contesta o la indiferencia institucional ante un problema que amenaza con agravarse.
El llamado desesperado: Las familias de Mezquite Alto exigen a las autoridades municipales y a la directiva regional de la CFE que dejen atrás la insensibilidad y envíen de inmediato a una cuadrilla de trabajadores para reparar la falla que los mantiene en el abandono. El tiempo corre y la salud de sus hijos está en juego.






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