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Cae por narcotráfico el jefe del club de José Saturnino Cardozo

  • Foto del escritor: MERCURIO
    MERCURIO
  • hace 13 horas
  • 3 min de lectura

La captura de Wilder Eusse Osorio en Costa Rica a petición de la DEA revive el fantasma del lavado de dinero en el fútbol, con antecedentes históricos en la Liga MX.

El negocio del fútbol profesional en Centroamérica vuelve a quedar bajo la sombra del crimen organizado. En una operación coordinada con la Administración para el Control de Drogas (DEA), las autoridades de Costa Rica capturaron a Wilder Eusse Osorio, presidente del club Municipal Liberia de la primera división de ese país. Al dirigente se le acusa de formar parte de una red internacional de trasiego de cocaína y lavado de dinero.


El golpe repercute indirectamente en el balompié mexicano, ya que el equipo costarricense es dirigido actualmente por el histórico exgoleador paraguayo José Saturnino Cardozo, figura emblemática del Toluca y con una extensa trayectoria como director técnico en la Liga MX.


La captura de "El Soldado" y la ruta de extradición a Texas

Eusse Osorio, empresario de origen colombiano y nacionalizado costarricense, fue interceptado en San José mientras se dirigía a una reunión de la Unión de Clubes de Fútbol de la Primera División (Unafut). Conocido dentro de la estructura criminal bajo los alias de “El soldado” o “El tío”, el dirigente era considerado hasta hace poco un próspero inversionista del sector inmobiliario y de combustibles que llegó a Costa Rica en 2009.

La Fiscalía del Distrito Este de Texas formalizó la acusación en su contra, lo que activó un rápido despliegue bilateral. De acuerdo con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el fiscal general Carlo Díaz, se buscará acelerar los trámites y suspender los procesos locales pendientes para concretar su pronta extradición a Estados Unidos, bajo la garantía de que no enfrentará la pena de muerte o cadena perpetua, sanciones prohibidas por la legislación costarricense.

El fantasma del lavado de dinero en el balompié: El espejo de México

Este suceso no es un caso aislado en la región, sino que evoca de inmediato el histórico fenómeno de infiltración de capitales dudosos en el deporte rey, un problema del que México no ha estado exento.

El ejemplo más claro en la memoria del fútbol mexicano es el de Carlos Ahumada. En la década de 2000, el empresario argentino irrumpió con fuerza en el balompié nacional al adquirir al Club León y, posteriormente, a los Santos Laguna.

Aunque Ahumada propiamente no operaba como un capo de la droga, diversas investigaciones federales y expedientes judiciales de la época revelaron que sus administraciones y la compra de jugadores estuvieron salpicadas por esquemas de triangulación de recursos y presunto lavado de dinero vinculado al narcotráfico.


La gestión de Ahumada terminó en medio de escándalos políticos y financieros que obligaron a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) a intervenir y desafiliar o forzar la venta de las franquicias para proteger la integridad de la liga, un protocolo que ahora las autoridades centroamericanas comienzan a replicar.


Inconsistencias financieras y licencias en riesgo

A raíz del arresto de Eusse Osorio, la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF) rompió el silencio y confirmó que ya se habían detectado serias anomalías y vacíos legales en los reportes contables entregados por el Municipal Liberia.

Estas irregularidades administrativas mantienen congelada la licencia del club para participar en el próximo torneo local, justo cuando el equipo venía de cosechar éxitos deportivos tras alcanzar las instancias semifinales bajo el mando de Cardozo. Con la captura de su presidente, el futuro financiero y deportivo de la institución de Guanacaste pende de un hilo, mientras

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