Anarquía en el Malecón de Altata: Comercio informal y omisión oficial amenazan el turismo local


ALTATA, NAVOLATO.— Lo que debería ser la joya turística del municipio se ha convertido en una franja de comercio informal fuera de control. Bajo la mirada complaciente de inspectores del Ayuntamiento de Navolato, la CFE y la Coepris, el malecón padece una creciente invasión de carpas e instalaciones irregulares operadas por vendedores foráneos, afectando directamente la economía local y la imagen del puerto.
Esta problemática, que arrastra una estela de omisión desde las administraciones de Rigoberto Valenzuela, Miguel Calderón y Eleazar Gutiérrez, mantiene en alerta roja a las familias y empresarios que han sostenido el comercio formal de Altata durante generaciones. Para los restauranteros establecidos, este desorden no solo representa una competencia desleal, sino un riesgo sanitario y un deterioro visual para los miles de visitantes que acuden cada fin de semana a disfrutar de la bahía.
Ante la gravedad de la situación, Lupita Torres, presidenta de la Unión de Restauranteros de Altata, junto con el integrante Carlos Torres, hicieron un llamado urgente al alcalde de Navolato, Jorge Guadalupe Bojórquez. Los representantes gremiales exigieron una intervención inmediata para frenar el caos que —aseguran— es solapado y propiciado por el propio personal del Ayuntamiento.
La comunidad formal de Altata advierte que, de no poner un alto a la impunidad operativa en el malecón, se terminará por asfixiar la economía local y destruir el atractivo turístico que con tanto esfuerzo se ha construido.






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