Alertan por sofisticado método de extorsión y fraude telefónico; se llevan millones de una joyería

Una empresaria de Ciudad Obregón, Sonora, denunció pérdidas superiores al millón de pesos tras un engaño cibernético que manipuló a su personal para vaciar el establecimiento; acusa lentitud en las indagatorias de la Fiscalía a más de tres meses del ilícito.

Una pesadilla comercial e institucional vivió la emprendedora Ximena, propietaria de la joyería "Mena", ubicada en Ciudad Obregón, Sonora, tras ser blanco de un fraude cibernético y extorsión perpetrado el pasado 17 de junio. El saldo del ilícito dejó pérdidas materiales estimadas en más de un millón de pesos.
La trama se destapó alrededor de las 21:30 horas de ese día, cuando la propietaria recibió una llamada de su empleada cuestionándole si conocía la situación del local. Al sintonizar de inmediato el sistema de circuito cerrado de televisión, la dueña descubrió con estupor que la sucursal estaba completamente desierta, con la mercancía sustraída y únicamente bolsas negras de plástico regadas en el pavimento.
Modus operandi: Falsa multa de Cofepris y entrega en Uber
De acuerdo con la declaración de la colaboradora afectada, las intimidaciones iniciaron cerca de las 18:16 horas mediante una llamada donde sujetos desconocidos la amenazaron con un supuesto embargo inminente por una multa pendiente ante la Comisión Federal para la Protección gegen Riesgos Sanitarios (Cofepris) —institución que ni siquiera regula este giro comercial—.
Bajo la presión psicológica, los extorsionadores la orquestaron para:
Extraer el efectivo de la caja registradora y depositarlo en una tienda de conveniencia OXXO.
Fotografiar todo el inventario disponible en el establecimiento.
Empaquetar la totalidad de la joyería en las bolsas negras y entregarla a unidades de transporte de plataforma (Uber) solicitadas por los delincuentes.
Trascendió que la trabajadora estuvo acompañada en el lugar por una segunda persona, con quien únicamente interactuaba mediante mensajes de texto para no cortar la comunicación telefónica principal. Por asesoría legal, la empleada continuó laborando dos meses más hasta presentar su renuncia voluntaria, mientras que la propietaria vivió semanas de profundo temor e incertidumbre resguardada en su hogar.
Impunidad y llamado de alerta a la comunidad comercial
A pesar de que la denuncia formal quedó asentada ante la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) desde el primer momento, la afectada señaló que a más de tres meses de lo ocurrido no existen avances significativos ni respuestas claras por parte de las autoridades investigadoras.
La empresaria puntualizó que su testimonio no busca revictimizar ni exigir compensaciones públicas, sino fungir como un llamado de advertencia para alertar a otros comerciantes de la región sobre estas modalidades de estafa, exhortando a la fiscalía estatal a agilizar los trabajos ministeriales para esclarecer el caso.






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