ALERTA DE CENSURA: Líder agrícola intenta silenciar al periodismo mediante amenazas y denuncias fabricadas en El Carrizo
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El Carrizo, Sinaloa.— En un flagrante atentado contra la libertad de prensa, Pedro Esparza, presidente de la Asociación de Horticultores del Valle del Carrizo, ha iniciado una campaña de intimidación judicial y telefónica en contra del periodista Lic. Juan Ángel Rivera López, director de este medio, con el único objetivo de forzar el retiro de una investigación periodística que expone presuntas irregularidades financieras en su gestión.
El origen: Las preguntas de 100 millones que incomodan al poder
La hostilidad de Esparza se desató tras la publicación de un reportaje que recogió las exigencias de socios y exsocios de la organización. Los afectados demandan transparencia sobre dos temas críticos: el destino de los fondos obtenidos por la venta de la gasolinera de la asociación y el origen de una deuda oculta que supera los 100 millones de pesos.
En lugar de convocar a una asamblea y rendir las cuentas que por ley corresponden, la respuesta del dirigente agrícola fue el uso de la coacción.
La llamada y el chantaje: Amenazas desde el celular
El acoso escaló de las instituciones a la línea personal. A través de su abogado, el empresario agrícola hizo llegar amenazas directas vía celular al Lic. Juan Ángel Rivera López, exigiéndole bajar la nota incómoda de nuestro portal web bajo advertencia de represalias.
El periodista informó a través de sus redes sociales, que el registro de estas comunicaciones telefónicas ya ha sido resguardado y forma parte de las evidencias entregadas a las autoridades correspondientes. Intentar condicionar o censurar la línea editorial de un periodista bajo amenaza es un delito federal.
Abuso del sistema penal: Una denuncia penal sin pies ni cabeza
Como mecanismo alterno de presión, Esparza interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía en contra del periodista bajo el cargo de intimidación familiar.
Jurídicamente, el delito imputado roza el absurdo: dicho tipo penal exige estrictamente un vínculo de parentesco o de convivencia entre las partes, un lazo inexistente entre el dirigente agrícola y el comunicador. La maniobra evidencia una estrategia de acoso judicial (conocida como lawfare), diseñada no para buscar justicia, sino para infundir miedo, asfixiar recursos y paralizar la labor informativa.
El caso escala a instancias federales
El periodismo está blindado por el Artículo 7 de la Constitución Mexicana. Debido a la gravedad de la coacción telefónica combinada con la fabricación de un delito, el caso ya fue atraído a nivel federal y se encuentra bajo el análisis de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) de la FGR. En México, agredir a la prensa ya no es una disputa local; es un crimen de orden federal.
Las cuentas pendientes que Esparza no puede borrar
Aunque recurra a llamadas intimidatorias y a expedientes sin sustento, las dudas legítimas de la comunidad de El Carrizo no van a desaparecer. Para Juan Ángel Rivera, Pedro Esparza sigue debiendo respuestas a las siguientes interrogantes:
¿Cuál fue el monto real de la venta de la gasolinera y en manos de quién está ese dinero?
¿Por qué la deuda de la asociación se disparó por encima de los 100 millones de pesos tras dicha transacción?
¿Por qué se ha mantenido esta crisis financiera en la opacidad, ocultándola a los propios socios?
¿Cuándo dará la cara en una asamblea general para rendir cuentas?
El periodismo no se intimida ante el teléfono ni ante las denuncias mordaza. Nuestra única línea es la verdad.


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