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"A mí me quieren mucho los grandes pero los niños no", la historia de Luis Felipe, el menor golpeado por compañeros de escuela

Foto del escritor: MERCURIO
MERCURIO
hace 3 horas
4 min de lectura

Tras recibir el alta médica por traumatismo craneoencefálico, la familia del menor revela que el acoso escolar venía desde los primeros días de clases, con antecedentes documentados y omisiones directivas.


La indignación en torno al caso de Luis Felipe "N", el menor de 9 años agredido en la Escuela Primaria José María Morelos y Pavón, en Los Mochis, dio un giro luego de que su madre, Lupita "N", rompiera el silencio para detallar el calvario que su hijo ha enfrentado dentro del plantel educativo ubicado en la colonia Anáhuac.


Aunque el pequeño ya se encuentra en casa tras recibir el alta médica y descartar secuelas cerebrales mayores, el trasfondo del caso expone una red de hostigamiento escolar sostenido, omisiones institucionales y la falta de protocolos efectivos para proteger a estudiantes con condiciones de neurodiversidad.


El parte médico y el terror de regresar a las aulas

Tras ser trasladado de urgencia al Hospital Ginecopediátrico del IMSS en la tarde del pasado martes 13 de octubre de 2026, el menor fue sometido a estudios radiológicos y mantenido bajo estrecha vigilancia neurológica debido a los constantes vómitos provocados por el impacto directo en la cabeza.

"Estuvo en observación por ser golpe en la cabeza, le hicieron rayos X, pero no pasó de ahí... Tuvo unos chichones en la cabeza, hasta su pelito se le levantó", relató la madre.

La madre del menor confirmó que el pequeño presenta secuelas emocionales profundas, manifestando dolor, temor constante de retornar al colegio y la necesidad de recibir terapia psicológica particular financiada por su propia familia.


Antecedentes de acoso y actas firmadas sin solución

Lejos de tratarse de un incidente aislado, la madre de familia reveló que la agresión perpetrada por tres compañeros —quienes lo acorralaron para golpearlo con objetos contundentes— forma parte de una cadena de hostigamiento constante vinculada al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) que padece el menor.

"Mi hijo tiene una condición TDAH. Ya lo había reportado en este año, en los primeros tres días tuvo cinco incidentes con esos niños. Se levantó un acta, se habló con la mamá de uno de los niños, la otra no fue, pero ya estaban al tanto que existía el problema", denunció. Ante la falta de garantías previas, la familia se vio orillada a cambiar al estudiante de grupo (de cuarto A a cuarto B); sin embargo, el acoso continuó durante las horas de salida.
La advertencia: Exigen atención especializada y no solo castigos

Pese a que el supervisor escolar y las autoridades educativas se han comunicado con la familia para dar seguimiento al caso, los padres de los alumnos exigen acciones de fondo ante el temor latente de que la integridad física de más menores esté en riesgo.

"Más que una sanción, yo quiero que tengan atención a esos niños, porque son niños que el día de mañana van a hacer otra cosa. Más que una suspensión, esos niños requieren atención. No es el único caso el de mi hijo, hay casos extremadamente muy alarmantes. Hay papás que omiten por vergüenza o falta de apoyo", advirtió Lupita "N".

El menor, con la inocencia que lo caracteriza, resumió su dolor al confesar que, aunque el personal adulto del plantel le demuestra afecto, la convivencia con sus iguales se ha vuelto hostil:

"Pues a mí me quieren mucho los grandes (maestros y personal escolar), pero los niños no".

Para la madre del alumno, las horas posteriores a la agresión se tornaron agobiantes debido al revuelo mediático y la profunda preocupación de círculos cercanos, quienes le instaron a llegar hasta las últimas consecuencias legales para marcar un parteaguas que evite que más menores sufran agresiones similares.


Pese a reconocer la valiosa red de apoyo interna brindada por el programa escolar de atención especializada, la madre enfatizó que las medidas actuales resultaron rebasadas, abogando por una mayor empatía y educación sobre neurodiversidad para prevenir la violencia infantil.


Asimismo, admitió con franqueza que la condición de su hijo a menudo complica la gestión de sus impulsos o la medición de espacios personales, lo que puede detonar fricciones que el alumnado general desconoce cómo manejar, reconociendo el esfuerzo del personal docente del programa de apoyo a pesar de la complejidad del caso.

"A lo mejor él responde a una agresión, muchas veces los niños con una condición no saben medir sus emociones o impulsos, invade espacios, y hay niños que no saben. Ahí en la escuela hay un programa de apoyo para niños así, siempre La maestra no puede estar con todos los niños, pero en lo que respecta a mi caso, los del programa siempre han estado para apoyarme"

Finalmente, la madre envió un mensaje de aliento a la comunidad de padres de familia para romper el silencio ante estas problemáticas, reiterando su postura inflexible frente al proceso legal iniciado: "Si esto sirve para alzar la voz por todos los niños, que otros padres no se queden callados", sentenció, ratificando que "No voy a retirar la denuncia ante la Fiscalía".


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