top of page

Cartel de las Telecomunicaciones en Guamúchil: Totalplay y Megacable asfixian al Municipio con Adeudos de 1,200 MDP e Impunidad Urbana

  • Foto del escritor: Ramiro Cazarez
    Ramiro Cazarez
  • 3 jul
  • 3 min de lectura

​GUAMÚCHIL, SINALOA. — Lo que para los ciudadanos es el derecho a una ciudad ordenada y transitable, para los gigantes de las telecomunicaciones parece ser tierra de nadie. En el municipio de Salvador Alvarado, Totalplay (propiedad de Ricardo Salinas Pliego) y Megacable operan bajo un esquema de desacato fiscal y desorden urbano que ya escaló a crisis institucional: entre ambas compañías suman un boquete financiero que supera los 1,200 millones de pesos en créditos fiscales y multas por operar desde la clandestinidad.


​A pesar de beneficiarse mensualmente de los bolsillos de los guamuchilenses, ambas corporaciones han respondido a la autoridad con evasivas, saturación de tribunales y, en el caso de Totalplay, con el uso de pantallas de televisión nacional para presionar al Ayuntamiento.


​El Descaro de los 1,200 Millones: Operar al Margen de la Ley

​Una serie de auditorías e inspecciones físicas iniciadas por la Dirección de Desarrollo Urbano local encendió las alarmas. La ley local es tajante: toda instalación aérea o subterránea requiere permisos. Sin embargo, las corporaciones multimillonarias decidieron ignorar el Reglamento de Construcción.

  • ​Totalplay: Mantiene en la ilegalidad a más de la mitad de su red de fibra óptica en la ciudad. Su adeudo supera los 600 millones de pesos. Para colmo, ante la falta de oficinas en Guamúchil, el Ayuntamiento ha tenido que trasladar personal hasta Ahome sólo para entregar las notificaciones legales.

  • ​Megacable: Arrastra una deuda paralela de más de 600 millones de pesos tras detectarse el despliegue masivo de registros de concreto, postes y cableado sin una sola licencia.


​La Batalla en los Tribunales y las "Tácticas de la Oscuridad"

​Ambas empresas intentaron blindarse bajo el argumento de que las telecomunicaciones son de jurisdicción federal, pero la justicia comenzó a darles la espalda:

​El Juzgado Federal negó definitivamente el amparo a Totalplay, mientras que el Juzgado Sexto de Distrito (Amparo 614/2024) falló a favor del Ayuntamiento en contra de Megacable, validando la facultad del municipio para regular su propio suelo.


​Pese a los reveses judiciales, la resistencia civil de las empresas raya en el cinismo:
  • ​El juego del gato y el ratón (Totalplay)

    Tras la orden legal, cuadrillas municipales comenzaron el retiro de cableado clandestino en colonias como El Mautos y San Pedro. Sin embargo, el avance apenas llega al 10% debido a que personal de Totalplay, aprovechando la oscuridad de la noche, reconecta ilegalmente las líneas cortadas en lugar de pagar sus contribuciones. Además, fuentes del municipio denuncian un "chantaje mediático" nacional a través de la cadena TV Azteca, que ha lanzado acusaciones de supuesta extorsión contra el Ayuntamiento para doblar el brazo de la autoridad local.


​La saturación institucional (Megacable)

​Para evitar el pago de la segunda ola de multas, Megacable ha optado por fragmentar el conflicto, promoviendo una avalancha de juicios bajo múltiples expedientes ante el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Sinaloa, apostando al colapso burocrático antes de regularizarse.


​El Costo Social: Banquetes Destruidas y "Basura Visual"

​Más allá de los números, el impacto real lo sufre el ciudadano de a pie. La estrategia de las telefónicas es el "Hecho Consumado": sembrar infraestructura a marchas forzadas para luego ampararse. Esto ha convertido las calles de Guamúchil en un campo de batalla urbano:

​Destrucción de banquetas: Las obras subterráneas rompen el pavimento y las aceras, dejándolas "maquilladas" con parches de pésima calidad y escombro abandonado que obstruye el paso a adultos mayores y personas con discapacidad.

  • ​Contaminación y peligro aéreo: Con la migración a la fibra óptica, toneladas de viejo cable coaxial han sido abandonadas por Megacable, colgando peligrosamente sobre las esquinas y convirtiéndose en focos de contaminación visual y riesgo de accidentes.

  • ​Invasión del espacio público: Las empresas instalan donde quieren, incluso sobre infraestructura municipal o bloqueando accesos peatonales por completo (como ocurrió recientemente frenando in situ una instalación junto a la tienda Ley Dr. de la Torre).


​Un Municipio que se Niega a Doblegarse

​La encrucijada en Salvador Alvarado deja una lección clara: la conectividad digital no puede ser sinónimo de impunidad financiera ni arquitectónica. Mientras las multas siguen acumulándose día con día, el Ayuntamiento mantiene la postura de no ceder ante el peso de los billetes ni el poder de las señales de televisión. En Guamúchil, la soberanía local y el derecho a una ciudad digna están a prueba frente al cártel del cableado ilegal.

Comentarios


bottom of page